domingo, 28 de julio de 2013

Cuando Dios te estira

Este ha sido un mes complicado. Trabajo gerencial, seis materias y un grupo de adolescentes, mas, obviamente, el tiempo a las personas importantes. En serio ha sido lindo porque aprendí que mis propios limites estan mas lejos de lo que yo pensaba. Y, cuando quiero renunciar a algo, recuerdo los cambios positivos que mi empresita ha tenido a traves de mi esfuerzo, como lo que aprendo en la u me ha complementado, pienso en lo hermoso que sonará el titulo Ing. Al lado de mi nombre cuando me gradue en un año,  pienso en mis adolescentes y su necesidad de amor, guia y amistad verdadera, pienso en la necesidad de reforzar el amor en la iglesia y en aquellos para quienes la vida es un infierno chiquito apartado de Dios. No se si seguire con tantas materias, no se si pasare o morire en el intento, no se como mis hormonas vayan a reaccionar ante el cansancio pero se que si muriera ahorita podria decirle a Dios "hice todooo lo que pude" y eso es demasiado valioso.

El mundo no ha sido transformado por gente q veia esta vida como destino final y que aportaba "un granito de arena" y usaba todo el resto de su tiempo y recursos en satisfacerse a si mismos; sino por aquellos que lo dieron todo por una causa mayor a ellos mismos, creyendo que su descanso y satisfaccion completa solo la encontrarian en el cielo, donde pasarian la eternidad entera (en contraste con los 60-100 años de esta vida) . Eso es todo en cuanto a mi mood filosofico de hoy :)

jueves, 18 de julio de 2013

Aprender a descansar

Esto de crecer definitivamente no es lo mio :) Mi vida esta sumamente dificil de sobrellevar actualmente: una gerencia de dos departamentos complicados, la jefatura de un proyecto de responsabilidad social, 6 materias en la universidad, las predicaciones en el grupo de jovenes, el mes que acabo de terminar de escuela dominical, mis classs de canto por empezar, mis dos clsses de ejercicio,  una familia q amo que se queja de lo perdida q ando de vez en cuando y por supuesto las salidas con mis amigas y mi novio en busca de algo de paz y encima los benditos intentos de dieta que el estres no me deja mantener. Mi vida actual es un suicidio! La amooo con todo mi corazon. Es lo mas completo q existe pero en.serio hay ratos en que no puedo mas. Encima de todo creo que Dios me esta pidiendo que deje mi activividad favorita, no es pecado esa actividad pero mucha gente piensa mal de ella porque a algunos los induce a pecar, a mi en realidad no..
Y el problema es.el daño que le pueda hacer a quien me ve en esos lugares. Creo q el que me conoce un poquiito sabra de que hablo. Llevo 2 semanas sin mi actividad y  estoy enloqueciendo. Son demasiados sacrificios a la vez! En ese lugar me distraia de las penas de la semana! Y pues hoy, despues de llorar al respecto recorde algo: ese lugar, tal y como.los.postres, es el sustituto imperfecto que tengo ante mi vida de oracion y mi habilidad de descansar en Dios. Lo cierto es que no se descansar en Dios, no se descansar. No se no intentar que algo sea perfecto. Estoy trabajando en aprender eso. Creo q soy uno de los.pocos seres humanos que tiene q hacer un esfuerzo consciente para no tirarse 3 horas haciendo un deber.o quedarse 13 horas en el trabajo. Y lo cierto es que la cantidad dd cosas que estoy haciendo solo son posibles en Sus fuerzas. No estoy fisicamente cansada, estoy emocionalmenre cansada, seca y eso tiene una cura duradera, no como la comida y las salidas, mi tiempo con Dios. 

La semana pasada fue sumamenre dura pero el sabado pasado ore bien (parando todo lo demas xq siempre oro pero no siempre bien )de pronto supe que podria con la siguiente pero otra vez estoy completamente seca. Necesito descansar en Dios xq solo en sus fuerzas voy a lograr todo esto. Eso estoy aprendiendo ahorita.  Espero a alguien le sirva.

sábado, 11 de mayo de 2013

Jerusalem y sus contrastes

Estos días en Israel están llegando a su fin. Todos estos días me han dado una mezcla de emociones absoluta; hay tanto que ver; tanta belleza, tanto que admirar y aprender, y también tanta ira, tanto odio. Es duro. Sabía que los judíos han sido y siguen siendo perseguidos y que han sufrido muchísimo pero no sabía nada de la violencia que ellos también son capaces de causar. Ayer de mañana la noticia nos llegó de que acababan de apedrear unas mujeres en el muro de los lamentos por ser griegas ortodoxas. Fue una noticia muy dura de digerir para mí. Sólo el día anterior, me había compadecido y dolido en el Museo del Holocausto por tantos judíos tratados sin humanidad alguna y sin razón y despierto con la terrible noticia de que fueron capaces de hacerle esto a dos mujeres indefensas que fueron a rezar debido a que la nueva ley las facultaba para hacerlo.

Hoy fue el día más duro para mí, es difícil explicar que me fue más difícil que el Museo del Holocausto; tal vez porque no me esperaba salir triste o no esperaba ver lo que vi o porque lo que vi es presente y lo otro pasado; no lo sé. Hoy fui a un lugar al que he esperado ir desde el día uno, el Santo Sepulcro y la Vía Crucis. Hoy fue el peor día.

Desde el día uno me habían chocado algunas cosas, la principal de ellas que los lugares más importantes de Jesús tienen iglesias encima que a veces tapan lo que uno desea ver y, encima, estas iglesias son viejas y no se les ha dado el mantenimiento y la belleza que merecen. (Yo no soy partidaria de que se gaste muchísimo dinero en la decoración de las iglesias cuando hay gente muriendo en las calles del mundo pero esto contrastaba con las iglesias de santos y de María; lo cual honestamente no logro entender, con todo respeto a todo católico que también cree y ama a mi Señor). Otra cosa que me chocaba era como se trataba a la fé como un mercado: se vendía agua del Río Jordán, túnica para bautizarse, madera de Belén, todo "santo" y "de buena suerte", aprovechándose de miles de personas que después de haber hecho el sacrificio de venir hasta áca lo pagaban carísimo solo por ser "santo" u "original".

En el Santo Sepulcro y la Vía Crucis estos enojos e incomodidades tomaron su máxima potencia. La Iglesia de la Natividad y la del Santo Sepulcro literalmente se caían en pedazos. Los únicos arreglos que se han hecho en ambas se han dado cuando han estado a punto de caer. ¿Por qué? Porque para toda renovación tres grupos religiosos (no voy a decir cuales por respeto y discreción  hacia aquellas religiones) tienen que ponerse de acuerdo y aparentemente el amor de Dios y de su lugar santo no es suficiente para poner a estos tres grupos de acuerdo en ningún caso. Es duro para mí eso. Los dos lugares más hermosos donde vemos el amor de Dios en su punto (al tocar el pesebre de piedra y pensar en las vertebritas del bebé Jesús reposando allí por falta de otro lugar y al ver el Sepulcro donde estuvo tres días por mí y al cual venció) no haya suficiente amor en los hombres que allí habitan.

La entrada a la fila del Sepulcro fue la peor experiencia de todas. Nos explicaron que, pese a que lo lógico y lo más rápido era entrar por un lado y salir por el otro, un grupo religioso (me reservo cual) lo había impedido ya que de esa manera a la entrada teníamos que pasar por una capilla donde nos daban una vela y había que dar propina a quienes nos la entregaban. ¡Que duro oír eso! Debido al bendito dinero, si había un incendio, las miles de personas que hoy estábamos amontonadas para ver el sepulcro hubieramos fallecido de inmediato, sin esperanzas de salvaciòn y los cientos de ancianos que en un extremo esfuerzo estaban acercándose tenían que aguantar colas de largas horas sin espacio de sentarse, por el bendito comercio religioso. ¡Cómo recordé hoy las palabras de Jesús y las sentí salir de mi misma alma!: "Mi casa es casa de oración y ustedes la han convertido en cueva de ladrones!" Lo peor es que eso no es todo. Después, cuando finalmente llegamos a la primera entrada (los sepulcros de la època eran una entrada para los deudos y otra la del cuerpo) había un sacerdote griego ortodoxo gritando "10 segundos. Apurense" y golpeando la tumba con una campana para apurarnos. Yo no lo podía creer. Como quería decirle que ese era lugar santo para miles de personas y que muestre algo de respeto pero como se le dice eso a un sacerdote que vive ahí!! Fue indignante. Lo peor es que eso no fue todo. Entre y goce unos 40 segundos de tranquilidad al ver el lugar, bendije al Señor agradeciéndole por haber estado ahí por mi, salí para evitar problemas. La cola había valido la pena pese a la (lo siento) imbecilidad humana en su punto. Luego el guía nos dijo que deberíamos estar agradecidos porque estos eran nuevos. Los mayores empujaban a las viejitas dentro y fuera del sepulcro para que se apuren. ¡Dios!. Eso no es lo peor.

Comenzamos a subir a las últimas estaciones del Vía Crucis (lo hicimos de atrás para adelante para evitar al máximo la cola del sepulcro que llega a ser de 5 horas y más) y al llegar a donde se dice que se pone la cruz de Cristo había otro sacerdote de la misma ramificación controlando el paso de las personas. Mi mamá, siguiendo la instrucción del guía avanzó y el ser humano (digo ser humano para no decir las 800 palabras que se me ocurren) la empujó para atrás porque el no quería que ella avance. Este hombre no tenía nada de respeto por nada ni por nadie, el amor de Cristo parecía habérsele olvidado hace ya muchos años. Pensé empujarlo también pero sabía que tenía las de perder y que no había policía adentro (lamento no decir que fue por cristianismo, no sería verdad. Si hubiera sido hombre se hubiera armado el relajo allá adentro porque no me hubiera controlado. Lo siento) Lo único que hice fue mirarlo con ojos de suma rabia y decirle "Behave!" Luego nos alejamos. Nos obligaron a salir rápido porque era la hora de oración de los armenios. Estos tres grupos religiosos tienen una hora específica de oración para cada uno y cada vez que entran a orar, todo el Vía Crucis se debe detener y mientras ellos, que viven en la zona y pueden ir a la hora que les provoque, el turista que viajó cientos y miles de kilometros buscando conocer mejor a su Dios y la historia de su libro sagrado (sea cual fuere) se fregó y tiene que esperar independientemente de su edad o estado de salud. Bueno, todo esto ha sido lo peor, lo que viene solo suma a mi indignación.

Seguimos por el Vìa Crucis donde me impresionó lo largo del camino que nuestro Señor recorrió cargando la cruz por nosotros (es muy largo hasta para los que caminábamos ligeros). Este era bajando de un monte y subiendo otro lo cual me impresionó mucho. Trataba de concentrarme en imaginarme los pasos que dio y su gran sacrificio pero me era muy díficil por la cantidad de mercaderes en todo el camino que hacían bulla y vendían cosas "santas". Era impresionante. Eran bahías hechas alrededor del Vía Crucis. Fue horrible. En pocos momentos realmente me pude conectar con lo que estaba visitando. Veía caminar por todos lados a gente de todas las religiones porque para todos ellos Jerusalem es santa; esperaba que eso sea algo agradable porque todos compartimos las mismas bases morales pero no fue así para nada. Era todo una lucha de poderes. Una religión gritaba con megáfonos por un lado, mientras sonaba la campana de la otra y la gente se empujaba una con otras. Nada de paz, nada de amor, nada de nada en los lugares que yo consideraba santos. Hoy me pregunto que tan santo puede ser algo donde el amor parece haber muerto y no hay nade de paz y sangre se ha regado por su custodia. En la fila del  sepulcro literalmente sentía como que el amor había muerto en el mundo y no iba a resucitar. Fue una experiencia horrible.

Luego, nos dirigimos hacia el Cenáculo y nos contaron como el musulmán había destruído lo del judío, el católico lo del musulmán y un largo etcétera; como las personas daban vueltas inmensas para ni pisar lo de otras religiones. Me parecía impensable. El cenáculo también se caía en pedazos, sólo tenía un cuadro pintado, imagino que también por desacuerdos.

Esto es todo lo que puedo comentar, se que es largo, pero así mismo es mi decepción con el ser humano el día de hoy. ¡Como podemos prostituir algo tan bello y convertirlo en un mercado lleno de odio y división! Me parece impresionante. Oro al Señor porque restaure mi corazón y se que ya lo está haciendo porque vivir para servir al Señor y a aquellos seres humanos más difíciles de amar no va a ser tan fiel. Yo no me considero fácil, por si acaso, para nada, pero realmente me duele el corazón por todo lo que he visto. Jesús no pudo haber hecho nada más de lo que hizo por traernos cerca de Èl pero seguimos corrompiendo toda la belleza que Èl nos entrega. Eso es todo. ¡Que hermoso el amor de Dios por criaturas tan difíciles como somos todos nosotros, que paciencia que tiene con todos nosotros y cómo nos cuesta seguirlo y concentrarnos en Él! Le pido a Dios que el haber visto su sepulcro y su via Crucis me ayude a concentrarme en Èl en oración siempre, como Él se merece, en vez de distraerme con el día a día, como me es tan fácil. En fin...Contrastes del amor de Dios y todo lo demás.

sábado, 4 de mayo de 2013

Nuevamente con tiempo para pensar

Creo que mi parte favorita en los viajes es la oportunidad que estos me dan de pensar en hacia donde me dirijo con mi vida, qué quiero y volver la mirada hacia lo importante. ¡Qué rápido que va nuestro mundo! Nada más agradable que estos viajes en tren donde voy leyendo y pensando, en medio de la conversación con mi familia. Uno de los errores que creo haber cometido en este viaje, aunque no se si fue un error, fue el libro que me ha entretenido tanto estos días, una autobiografía de la Madre Teresa de Calcuta. Digo error, porque la vida de la mujer contrasta increíblemente con lo que veo aquí, que es el placer de todos los sentidos, gracias a la inversión tan significativa de tiempo y dinero que se hizo para lograrlo, mucho del cual fue el fruto de llevar dolor a nuestros indígenas en aquella época. Creo que si no hubiera leído ese libro la idea no me hubiera ni cruzado la mente, pero todas sus historias invaden mi mente mientras disfruto la belleza de los imponentes edificios, los sabores de la más rica comida, la belleza de los jardines y palacios y la excelente música.

Siempre he sentido atracción hacia la Madre Teresa de Calcuta, bueno no siempre; desde que aprendí que fue una mujer rica que decidió vivir con los más pobres de los pobres. Siempre he tenido esta vocación hacia los pobres, que es motor de la mayor parte de mis actos. Hace ya algunos años creí llegar a la conclusión de que esa vocación me llevaría a muchas renuncias, entre ellas la de mi propia riqueza.Por eso siento mucho intéres por esta mujer. "Para ayudar a los pobres tienes que dejar de ser uno de ellos" es una falacia completa. Para ayudar a los pobres, la Madre Teresa y sus miles de hermanas de la caridad se convirtieron en pobres. Ese pensamiento me resulta impresionante y compatible con una inquietud y ansiedad en mi corazón que lleva años allí, invadiendo y molestando.

Me impresiona mucho de ella, muchísimo, la poca preparación con la que logro tanto. Ni ella, ni las hermanas tenían habilidades técnicas. Muchas de ellas tenían una educación precaria y sus estilos de vida no variaban mucho de la de los pobres. Ella no tuvo preparación teórica en el tema, ni años de preparación de base. Muy joven se decidió a dedicarse al Señor y así lo hizo. Las Hermanas no eran doctoras ni psicólogas, ni siquiera eran maestras. No sanaban a los enfermos que llegaban a sus hogares, en sus comienzo, lo único que hacían era proveerles una muerte acompañada, que realmente ya resultaba bastantísimo. No quitaban las adicciones pero proveían un lugar de amor sin perjuicios que ayudaba a quienes recaían a levantarse. No trajeron la cura a la lepra o la tuberculosis ni daban a los niños huérfanos comodidades, pero si los acompañaban con un amor comparable solo a Cristo y tocaron la vida de decenas de miles de personas, sin gran conocimiento, sólo con amor como el de Jesús, llevando a muchos al arrepentimiento y a la gratitud.

Todo esto es realmente un estorbo en mi caminar, ya que siempre he tenido este debate interno entre la preparación y la vocación. A los 17 tuve que decidir si quería entrar a la universidad o dedicarme a tiempo completo a mi llamado. Estaba dispuesta a seguir mi llamado, pese a todos los problemas que conocía que iban a venir de casa si estaba segura de que Dios así lo quería pero me convencí de que la preparación es importante y que sólo estudiando podía llegar a hacer mi Master en el tema de fundaciones o supresión de la pobreza o lo que quisiera. Ha sido un camino muy duro que aún no termina, ya que para mí la universidad ha sido una cerca demasiado más de lo que ha sido un catalizador.

A los 19, estuve entre dividirme entre universidad y fundaciones o comenzar a trabajar. Mi papá me convenció de que pese a que mi llamado era otro, el trabajo sería una buena preparación para lo que sea y que los principios serían aplicables en lo que me decida hacer. Dijo que llegue a mi master primero y que tome decisiones de vida una vez que termine. Me decidí a hacerlo. El trabajo me llena de mucha satisfacción y disfruto sumar en él. Es un desafío y mis habilidades se ven en gran uso. Sin embargo, ninguno de los momentos en que he querido que el tiempo se detenga para siempre se ha dado en el trabajo.

Ningún momento de estos se ha dado tampoco en los viajes y Dios me ha bendecido con viajar en mùltiples ocasiones y disfrutar de lo mejor de lo mejor en cada uno de estos. En toda ocasión de este tipo, en que siento en que nada más importa, ha primado o el estar en oración o estar en la presencia de alguna persona, en especial de aquellos más pobres. Ninguna comida, vista, bebida, baile me ha dado una sensación igual a aquella.

No estoy segura de muchas cosas. De hecho no estoy segura de nada. Sigo conociéndome, buscando el camino que Dios tenga para mí, tratando de hacer su voluntad. Desesperada por avanzar pero creyendo que la preparación será de gran provecho, aunque no esté tan segura porque la dependencia en Dios hace absolutamente todo posible. Le agradezco a Dios que no me ha permitido desviarme muy lejos, que me mantengo cerca de él y en el país de mi llamado y en crecimiento rápido pese a las tentaciones de quedarme lejos, de farrearme la juventud, de ser devota a mi trabajo y tantas otras. Por lo otro me pongo ante Èl, deseando que "si hay en este traje un milímetro de tela que amortigue alguna pena" Dios me use para su gloria de la forma que Él encuentre conveniente. Sin embargo, la desesperación y la impaciencia son un compañero que invade constantemente mi vida. Desde hace años puse el freno de mano en mi vida para no seguir saltándome etapas y disfrutar un poco más de las bendiciones que tengo y no trabajar ni pensar tanto. He creído que eso dolería menos y que haría más fácil el sacrificio futuro sin embargo no sé eso tampoco. Voy caminando como puedo, sin claridad del camino, pidiéndole a Dios su guía y con múltiples cambios de camino y de planes añorando aquellos días en que pueda saberme al 100% en mi propósito y llamado y contando mis abundantes bendiciones en el camino. Mi vida es casi perfecta y Dios me ha bendecido tanto que mi desesperación por aquellos que no tienen es malinterpretada por mi mamá como desagradecimiento pero no creo que lo sea. Es sólo que no me siento bien teniendo mucho cuando otros tienen tan poco. Todo es lindo y disfrutable...hata que veo un vagabundo en la calle y mi alma sufre y mi espíritu llora y pienso en todo lo que podría hacer por él si vendiera lo que tengo. En fin...esas son mis dudas existenciales que no me están dejando disfrutar tanto este viaje (aunque disfrutarlo muchísimo me sea inevitable). Quisiera que mi mente se calle por unos días esta semana. ESe bendito libro ha alterado por completo mi mente y mi corazón. Quisiera compartirlo con alguien pero no creo que nadie lo podría entender, por eso mejor lo escribo.