Si vivir con roomates no mejora tus habilidades de tratar con la gente, creo que nada lo hará. Vivir con ellas ha sido toda una experiencia. He aprendido tanto! No fue fácil al principio, tengo que admitir. Yo, habiendo vivido en mi país toda mi vida, rodeada de personas parecidas a mí que han estado a mi lado por por lo menos seis años, no estaba acostumbrada a nada de lo que me tocó vivir en mi intercambio.
En mi país, no estoy acostumbrada a dar más de lo que recibo, a que la gente que quiero llegue a la casa un día cualquiera sin ganas de hablar conmigo o a que la gente a mi alrededor hiera mis sensibilidades porque tiene un mal día. La gente con la que vivo: mi familia, mi enamorado y mis amigas, siempre SIEMPRE piensan en lo mejor para mí, rara vez me hieren y, cuando lo hacen, piden perdón inmediatamente; nos gustan las mismas cosas, todo es diversión y poco es ceder; puedo contarles hasta lo que considere más oscuro de mi misma, todo es relajado. Claro que estando acá ciertas cosas iban a chocar, pero no lo sabía cuando llegue. Un par de veces mis roomates se enojaron conmigo, un par de veces me enojé con ellas, unas cuantas veces me pregunte si les gustaba mi compañía, un par de veces me sentí exluída de sus vidas y más de un par de veces hirieron mis sensibilidades sin pedir perdón, lo cual me costó superar por vergonzoso que sea para mí decirlo.
Sin embargo fui sumamente afortunada. Claro que mis roomates que conocí hace 4 meses no podían competir con mi gente de hace años. Tal vez no pondrían sus vidas por mi, como se que los demás lo harían. Sin embargo son buenas y me quieren, nos reímos mucho juntas, compartimos cosas, me defienden cuando lo necesito, nuestra relación es hermosa y vivir con amigas es espectacular así seamos de diferentes culturas y personalidades. Cuando me vaya de aquí voy a extrañar estar en la sala sentada haciendo mis deberes junto a amigas, y que de repente mi roomi se ponga a cocinar algo para nosotras, voy a extrañar que me dístraigan de lo que tengo que hacer con sus noches de películas o simplemente porque mi roomi alemana no quiere estudiar y quiere que le converse. Voy a extrañar nuestras noches de chismes, reirnos las unas de las otras y esas cosas que sólo las tres entendemos. En este tiempo las he llegado a conocer TANTO, lo bueno y lo malo. Sus historias, sus vulnerabilidades, lo mejor de su personalidad. En 4 meses parece que las conociera de años y las amo con todo mi corazón.
Viviendo con roomis aprendí a ceder,a adaptarme y a amar de verdad, amar y perdonar cuando no eran lo que yo quería que fueran y no hacían lo que yo quería que hagan. También aprendí de mi misma y logré vencer mis inseguridades. Las personas que me aman en Ecuador me lo expresan a cada rato, en Canadá eso me hizo falta. Sin embargo aprendí a traspasar mi inseguridad y entender que tal y como soy, con mis defectos y virtudes, mis roomates me querían mucho e iban a estar ahí para mi.
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